Skip to content

8 cosas que les hacen a las madres de otras especies que no se nos ocurriría jamás hacérselo ni a los peores criminales

8 cosas que hacen a madres animales para obtener carne, lácteos y huevos. El maltrato y la crueldad animal de la industria ganadera no tiene límites.

Cuando pensamos en las madres, nos vienen a la mente el cuidado, la preocupación y el amor desinteresado. A la mayoría de nosotros nunca se nos ocurriría lastimar a una madre, humana o no, y no digamos ya torturarla.

Sin embargo, cuando se trata de nuestras elecciones de alimentos, muchos de nosotros pagamos a otras personas para torturar a las madres animales y a sus bebés de la manera más horrible. Los siguientes ejemplos son solo algunas de las cosas que se hacen a las madres animales para producir carne, productos lácteos o huevos.

1. Confinar a las madres en jaulas diminutas donde no pueden moverse

Encierran a las cerdas antes de ser madres durante el embarazo, y luego durante la lactancia, en pequeñas jaulas de gestación
Encierran a las cerdas antes de ser madres durante el embarazo, y luego durante la lactancia, en pequeñas jaulas de gestación

En la industria de la carne, las cerdas madres están encerradas en pequeñas jaulas de gestación durante y después del embarazo. Estas jaulas son tan pequeñas que las madres solo pueden pararse o acostarse y nunca tendrán la posibilidad de darse la vuelta. También se ven obligadas a comer y defecar en la misma jaula.

A las conejas madres criadas para carne también las amontonan en pequeñas jaulas, sin apenas espacio para moverse, negándoles la posibilidad de adoptar una postura normal, como acostarse estiradas, pararse con las orejas erguidas o levantarse para explorar sus alrededores.

Las gallinas, como las serpientes, pueden poner huevos no fertilizados sin un gallo. Aunque las gallinas utilizadas para obtener huevos no son técnicamente madres, de todos modos consideran esos huevos no fertilizados como huevos normales, regulares y fertilizados. Por eso, muchas gallinas tienen la necesidad emocional de incubar sus huevos, fertilizados o no, y mantenerlos calientes y protegidos.

Sin embargo, en la industria de los huevos, se les niega esta necesidad. En vez de eso, se las obliga a vivir de 1,5 a 2 años hacinadas en pequeñas jaulas de batería en las que no pueden extender completamente sus alas ni caminar.

Caged hen tries to get her egg back in order to lay on it.
Hen tries to get her egg back in order to lay on it.
Gallina enjaulada trata de recuperar su huevo
para incubarlo (video: Animals Now).

2. Crear madres genéticamente deformadas para obtener más leche y más huevos

La industria ganadera crea madres genéticamente deformadas para obtener más leche y más huevos
La industria ganadera crea madres genéticamente deformadas para obtener más leche y más huevos

Fotos: Glass Walls, Tamir Yigal

Años de reproducción y cría selectiva con el fin de maximizar los beneficios de la industria alimentaria han dado como resultado animales genéticamente deformados. Hoy en día, incluso las granjas orgánicas y pequeñas utilizan razas de animales genéticamente distorsionados. Esto causa aún más sufrimiento a los animales a medida que su salud se deteriora.

En las granjas lecheras, las vacas madres han sido reproducidas para tener enormes ubres y que produzcan mucha leche, casi 4 veces más de lo que harían de forma natural. Comprensiblemente, esto afecta la capacidad de las vacas para caminar y acostarse, y además fomenta todo tipo de problemas de salud.

Asimismo, en las granjas de huevos, las gallinas han sido alteradas genéticamente para producir hasta 30 veces más huevos de lo que harían naturalmente. Las hembras del gallus rojo salvaje, que es el ancestro salvaje de los gallos domesticados, ponen de 10 a 15 huevos al año. Sin embargo, en la industria del huevo, estos animales han sido modificados para poner más de 300 huevos cada año.

Poner tantos huevos afecta gravemente la salud, la longevidad y el bienestar de la gallina. Por ejemplo, las gallinas ponedoras tienen mayores probabilidades de sufrir osteoporosis, lo que hace que sus huesos se debiliten y se rompan más fácilmente.

3. Encerrar y torturar peces hembras para conseguir sus huevas

Esturiones hembras hacinadas por la industria ganadera en piscicultura para obtener sus huevas. Sufrirán así durante décadas.
Esturiones hembras hacinadas por la industria ganadera en piscicultura para obtener sus huevas. Sufrirán así durante décadas.

El esturión es un pez enorme que nada largas distancias y puede vivir más de 100 años. Lamentablemente, están en peligro crítico de extinción debido a la industria del caviar que vende sus huevos.

A algunos esturiones, como los de la foto, los crían en granjas marinas que son redes de hacinamiento dentro del océano. En otros casos, los tienen fuera del océano y dentro de tanques poco profundos, sucios y hacinados casi toda su vida. Sólo alrededor de un mes antes de que les quiten las huevas, se les permite nadar en agua limpia por primera vez. Esto se hace para eliminar el sabor del agua sucia de las huevas.

Aunque la mayoría de las hembras embarazadas mueren cuando las abren para sacar sus huevas, algunas granjas mantienen vivas a las hembras inyectándoles hormonas que las inducen al parto prematuro. Luego, los trabajadores les hacen una cirugía o les hacen un "masaje" para que salgan sus huevas. Y todo esto se hace mientras los peces están conscientes y fuera del agua.

El proceso de recolección de huevas se puede repetir cada 15 meses y durante toda la vida de la hembra, lo que puede durar muchas décadas. Son décadas dentro de aguas sucias, abarrotadas y poco profundas, sin nada que hacer salvo sufrir un día tras otro.

4. Torturar a lechones frente a sus madres enjauladas

Lechones torturados frente a su madre cerda
Lechones torturados frente a su madre cerda

Más del 95% de las cerdas madres utilizadas para carne están encerradas en jaulas diminutas. Son tan pequeñas, que no pueden hacer nada para defender a sus bebés cuando son agarrados uno por uno y sometidos a una violencia horrible.

¿Podemos siquiera imaginarnos lo impotentes que deben sentirse esas madres? No tienen más remedio que presenciar cómo gritan sus propios bebés cuando les arrancan los testículos, les recortan los dientes y les cortan la cola. Estas violentas acciones se realizan mientras los lechones están totalmente conscientes, sin ninguna forma de anestesia. Además, las madres repiten esta traumática experiencia de nuevo cada vez que vuelven a parir.

5. Robarles sus bebés para obtener su leche

Secuestro y robo de bebés: Un trabajador se lleva al bebé delante de su madre impotente. Ovejas, cabras y vacas.
Secuestro y robo de bebés: Un trabajador se lleva al bebé delante de su madre impotente. Ovejas, cabras y vacas.

En los últimos años, cada vez más gente conoce la práctica (estándar en las granjas lecheras) de secuestrar bebés y separarlos de sus madres. Esto se hace porque una vaca madre primero debe dar a luz para poder producir leche. Y para que los humanos podamos obtener esa leche, su bebé tiene que quedarse sin ella.

Esto se repite todos los animales que son utilizados por la industria láctea: vacas, ovejas, cabras y otras mamíferas. Solo unas pocas horas después de que las madres hayan dado a luz, sus bebés les serán arrebatados. Si son machos, los matarán para vender su carne, y si son hembras, deberán vivir la misma pesadilla que sus madres.

6. Privar de comida a las gallinas para obligarlas a poner más huevos

La muda forzada: gallina enjaulada agonizando de hambre y sed
La muda forzada: gallina enjaulada agonizando de hambre y sed

La muda forzada es la práctica de dejar a las gallinas hambrientas por un período de entre 7 y 28 días. Algunas granjas de huevos también privan a las gallinas de agua. Esto engaña a las gallinas, que reaccionan perdiendo su plumaje rápidamente, lo cual resulta en más huevos una vez terminado el proceso de muda.

Durante este período de inanición, algunas gallinas mueren, mientras que las supervivientes pierden del 25 al 30% de su peso corporal. Las gallinas permanecen desesperadas en pequeñas jaulas, donde no pueden buscar comida y están completamente a merced de los humanos involucrados.

Aunque la Unión Europea prohibió la muda forzada, este procedimiento todavía es una práctica común en la industria de huevos en los Estados Unidos y en otros países del mundo. Las granjas de huevos que no provocan hambre a las gallinas generalmente matan a las gallinas cuando llegan a los 12 meses de edad.

En las granjas de huevos donde se practica la muda forzada, las gallinas pasarán por este proceso una vez al año hasta que las envíen al matadero a la edad de 1,5 o 2,5 años.

7. Matar a cerdas madres a base de martillazos en la cabeza

Una madre cerda yace muerta tras los martillazos de uno de los trabajadores de la industria porcina
Una madre cerda yace muerta tras los martillazos de uno de los trabajadores de la industria porcina

En la industria porcina, algunas cerdas hembras son utilizadas exclusivamente para engendrar y amamantar cerdos. A estas cerdas las inseminan a la fuerza una vez tras otra, lo cual, por supuesto, no solo es agotador físicamente sino también mentalmente.

Durante y después del embarazo, las cerdas están encerradas en diminutas jaulas, tan pequeñas que no pueden darse la vuelta. Solo pueden pararse o acostarse. Debido a todos estos embarazos continuos y a la falta de movilidad y ejercicio, es muy común encontrar a estas madres cerdas con un estado de salud terrible. Algunas cerdas incluso llegan al colapso o ya no pueden quedar embarazadas.

Cuando estas madres ya no pueden tener más bebés, muchas veces las “eliminan” en la misma granja. Nuevas investigaciones han mostrado cómo terminan las cerdas "no rentables": las golpean repetidamente con barras o postes de metal y las rematan con hachas o martillos.

8. Matar a vacas madres que están embarazadas

La industria láctea asesina y destripa a vacas embarazadas porque les sale más rentable
Slaughtering mother cows while pregnant

Aunque desconocida para mucha gente, la matanza de vacas embarazadas es una rutina muy común en la industria láctea.

Para producir lácteos, se insemina a las vacas a la fuerza cada año. Así continúan produciendo leche, ya que las vacas, al igual que los humanos y todos los mamíferos, solo pueden producir leche después de dar a luz.

Los embarazos tan frecuentes desde la más temprana edad provoca el agotamiento y el deterioro de las vacas. Entonces, empiezan a producir menos y menos leche. Cuando estas madres ya no son rentables para la industria, las envian al matadero, mientras que sus hijas se ven obligadas a ocupar su lugar y sufrir el mismo destino que ellas.

Como inseminan a las vacas lecheras aproximadamente una vez al año, y cada embarazo dura 9 meses, muchas vacas son enviadas a la matanza con un bebé en su vientre. Un estudio realizado en un matadero del Reino Unido reveló que el 23,5% de las vacas sacrificadas estaban embarazadas, de las cuales el 26,9% se encontraba ya en el tercer trimestre.

Entonces, ¿qué puedo hacer para ayudar a estas madres?

Para hacer de este mundo un lugar más seguro y acogedor para las madres, no colabores con estas industrias. ¡Trata de ser vegan@ por 22 días! Te recomendamos unirte al Challenge 22+, así recibirás orientación y apoyo gratuitos.

About Kinder World

Somos una iniciativa sin fines de lucro dedicada a fomentar la compasión por los animales.